Wednesday, March 28, 2018

The Importance of Context in Biblical Interpretation / La Importancia del Contexto en la Interpretación de la Biblia


Proverbs 23:7 is a very famous verse. It is most commonly quoted by English speakers from the King James Version: “For as he thinketh in his heart, so is he.”  

This verse is frequently used to support some version of the power of positive thinking. “If you think negative thoughts all the time, then bad things are going to happen to you, because that’s what you’re expecting. But if you think good, positive thoughts, then good things will come your way. There’s power in your thoughts and in your words.” 

While there is some truth to the idea of self-fulfilling prophecies (it you’re always putting yourself down, you’re likely to live down to those low expectations), this verse does not support that idea.

The first rule in correct use and interpretation of the Bible is context. Let’s look at more of the passage in Proverbs, starting with verse 6:

6 Eat thou not the bread of him that hath an evil eye,
Neither desire thou his dainty meats:
7 For as he thinketh in his heart, so is he:
Eat and drink, saith he to thee;
But his heart is not with thee.
8 The morsel which thou hast eaten shalt thou vomit up,
And lose thy sweet words.

Looking at the context shows that this fragment of a verse (notice people usually quote only the first part of verse 7) has nothing to do with the thoughts of your heart determining how your life turns out. Rather, it is saying that how a person thinks in their heart reveals their true inner character. They may put on a good show of being friendly and generous, and even fool other into thinking they’re a nice person, but if inwardly they are only thinking of how to use you for their own benefit, then THAT is the real them.

More modern translations have changed the wording from what has been so easily misunderstood and misappropriated, making sure the intent of both God and the human writer of Proverbs comes through.

The English Standard Version renders these verses:
6 Do not eat the bread of a man who is stingy;
do not desire his delicacies,
7 for he is like one who is inwardly calculating.
“Eat and drink!” he says to you,
but his heart is not with you.
8 You will vomit up the morsels that you have eaten,
and waste your pleasant words.

The 2011 edition of the New International Version says:
6 Do not eat the food of a begrudging host,
do not crave his delicacies;
7 for he is the kind of person who is always thinking about the cost.
“Eat and drink,” he says to you,
but his heart is not with you.
8 You will vomit up the little you have eaten
and will have wasted your compliments.

So my challenge to my brothers and sisters is: make sure you check the context of a verse, whether you are listening to a preacher, reading an author, or using it yourself. Read what comes before and after. You don’t have to know Greek or Hebrew to spot obvious cases of a verse taken out of context.

Do your best to present yourself to God as one approved, a worker who does not need to be ashamed and who correctly handles the word of truth. (2 Timothy 2:15, NIV)

 

Proverbios 23:7 es un versículo muy famoso. Es más conocido entre los que hablan español en la forma que aparece en la traducción Reina-Valera 1960: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.”

Este versículo con frecuencia se usa para apoyar alguna versión del poder del pensamiento positivo. “Si tienes pensamientos nagativos todo el tiempo, cosas malas te sucederán, porque es lo que estás esperando. Pero si tienes pensamientos buenos y positivos, entonces cosas buenas aparecerán en tu camino. Hay poder en tus pensamientos y tus palabras.”

Mientras hay algo de verdad en el concepto de profecías auto-cumplidoras (si siempre estás pensando negativamente acerca de ti mismo, a lo mejor no vas a superar esas espectativas bajas con tus acciones), este versículo no apoya esa idea.

La primera regla en usar e interpretar correctaments la Bibla es el contexto. Vamos a mirar más del pasaje, comenzando con el versículo 6:

6 No comas pan con el avaro,
Ni codicies sus manjares;
7 Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Come y bebe, te dirá;
Mas su corazón no está contigo.
8 Vomitarás la parte que comiste,
Y perderás tus suaves palabras.

Mirar al contexto muestra que esta porción de un versículo (nota que la gente usualmente cita solamente la primera parte del versículo 7) no tiene nada que ver con la idea de que los pensamientos de tu corazón determinan como va tu vida.A cambio, está diciendo que la manera en que una persona piensa en su corazón revela su verdadero carácter interior. Puede ponerse una máscara de amabilidad y generosidad, y hasta engañar a todos que es una beuna persona, pero si en su interior solo está pensando en como usarte a ti para su propio beneficio, entonces ESO es la verdadera persona.

Traducciones más modernas han cambiado las palabras usadas, de algo que puede ser malinterpretada y mal aplicada, a otras palabras que aseguran que el intento de Dios del escritor humano sea entendido.

La Nueva Versión Internacional dice así:
6 No te sientes a la mesa de un tacaño,
ni codicies sus manjares,
7 que son como un pelo en la garganta.
«Come y bebe», te dirá,
pero no te lo dirá de corazón.
8 Acabarás vomitando lo que hayas comido,
y tus cumplidos no habrán servido de nada.

La Traducción en Lenguaje Actual lo presente:
6 Nunca comas con gente tacaña,
ni dejes que sus platillos te despierten el apetito.
7 Esa gente te invita a comer,
pero su invitación no es sincera;
esa gente es tan tacaña que se fija en cuánto comes.
8 Al fin de cuentas vomitarás todo lo que hayas comido,
y todos tus halagos no habrán servido de nada.
 
Así que mi desafío para mis hermanos y hermanas es: asegúrate de checar el contexto de un versículo, sea que estés escuchando a un predicador, leyendo a un autor, o usándolo tú mismo en tus devocionales diarios o para dar una clase. Lee lo que viene antes y después. No tienes que saber hebreo y griego para darte cuenta de los casos óbvios de tomar un versículo fuera de su contexto.

Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad.  (2 Timoteo 2:15, NVI)

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